Arceniega, historia en estado puro

El municipio vasco de Arceniega (Artziniega, oficialmente en euskera) se localiza en la provincia de Álava y goza de una excepcional situación geográfica, ya que está situado justo entre el País Vasco y Castilla.

Existen datos que confirman que el municipio estuvo poblado desde tiempos muy antiguos, de tal forma que incluso en él han sido hallados restos de esqueletos pertenecientes a la época prehistórica, así como todo parece indicar que posteriormente fue ocupado por los romanos.

Sin embargo, su historia “escrita” da comienzo en el año 1272, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio que fue el monarca que le concedió la Carta-puebla por lo que se le otorgaba el título de Villa. El callejero de la ciudad tiene forma de almendra y, por lo que respecta a su importancia comercial quedaría relegada a un segundo plano.

No obstante, las riquezas que fueron acaparando sus comerciantes fueron poco a poco materializándose en la arquitectura que poblaba Arceniega; de este modo, las casas torres, los muros de mampostería y los lustrosos empedrados que adornaban sus calles y que aún permanecen en nuestros días, dan buena fe de ello. En este sentido, ya durante los siglos XVIII y XIX la villa conseguiría ser, por fin, un punto comercial de primer orden.

En cuanto a su casco histórico, su núcleo medieval es uno de los que mejor se conservan de todo el País Vasco, manteniendo intacta su plano original: sobre un cerro y con tres calles paralelas que se comunican entre sí mediante cantones. De su muralla, que nunca fue demasiado necesaria, tan sólo quedan escasos restos visibles de lo que un día fue habiendo desaparecido todo lo demás, incluidas las puertas.

Cerca de ella se erige el Santuario de Nuestra Señora de la Encina donde, según la tradición, la Virgen se le apareció a una pastora en el siglo XV.

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