En velero por el Mediterráneo

Europa es sin duda, uno de los destinos por excelencia. Ofrece constantemente opciones para el disfrute de los visitantes. Una de estas alternativas es la de navegar por el Mediterráneo, deleitándose con costas y lugares de ensueño. Toda una aventura digna de tomar en cuenta.

Y para vivir esta aventura a todo dar, nada como uno de los más imponentes cruceros de Europa: El Wind Surf, la mayor embarcación perteneciente a la familia Windstar Cruises, donde “Hospitalidad y calidad” son tarjeta de presentación.

Wind Surf tiene capacidad para 312 viajeros. Con 154 camarotes en total: 123 de lujo con vista al océano, 31 suites y 2 espaciosas Bridge Suites, a la altura de cualquier 5 estrellas.

Cuenta además con gimnasio, dos piscinas, jacuzzis climatizados, el WindSpá con terapeutas especialistas en terapias sinérgicas, hidromasajes, yoga y todo cuanto se necesite para el bienestar físico y mental, y opciones culinarias como The restaurant, Degrees, Le marché o el restaurante Candles alrededor de la piscina, entre otros.

El Wind Surf zarpa a su sublime recorrido en el atractivo balneario de Niza; lo mejor es que las travesías se realizan de noche, dejando los días completos para el disfrute de las actividades turísticas en las costas que se visitan.

En Niza, antes de zarpar se invita a recorrer sus estrechas calles llenas de restaurantes, cafés y acogedoras tiendas que contagian el estilo europeo, luego el equipo de Wind Surf entrega a diario una completa guía de recorridos para cada uno de los sitios a visitar.

Al zarpar, el recorrido comienza por el Principado de Mónaco en la Riviera Fran-cesa donde es muy fácil moverse a pie y el servicio de transporte público es muy económico y eficiente. Seguidamente las Costas Italianas, cuya parada es Portofino, un pequeño puerto perfecto para el romance: Intimo, típico y colorido.

Siguiente parada: Livorno, un centro industrial a orillas del mediterráneo, cargado de historia y canales internos que recuerdan paisajes venecianos. El rumbo sigue hasta Portoferrario, en la Isla de Elba, lugar de exilio de Napoleón, pasado histórico que contrasta con sus estilizados hoteles y posadas. La travesía finaliza en Civitavecchia, notable puerto italiano a una hora de Roma.

Toda una experiencia de ensueño en un crucero selecto, donde el amable equipo le ayudará a planificar su día para que disfrute fabulosos recorridos en tierra y con el excelente servicio se sienta en el cielo.

 

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