Praga: La ciudad de los cuentos de hadas.

Praga, con su constante frío y hasta su nieve, tiene un toque mágico que inspira. Sin embargo en verano la ciudad resplandece, y es cuando se le puede recorrer de lado a lado a pie!

En las fiestas de fin de año, las celebraciones son preciosas, comenzando la fiesta con un extraordinario mercado de navidad en su Plaza Old Town Square, que entonces parece salida de un cuento de hadas. Torres en punta, árboles de navidad encantadores, coros cantando villancicos, áreas para patinar sobre el hielo, quioscos de ventas, un pesebre con animales reales…

Todo listo y a punto para los turistas que deciden visitar esta ciudad a partir de noviembre y disfrutar de esta atmósfera festiva, aún si visitan pueblos cercanos como Karlstejn, cuyo mayor atractivo son su enorme nacimiento y feria navideña.

En cuanto a gastronomía, no se quedan atrás: Hacen unas galletas y dulces navideños que se consiguen en todas partes y hasta se exportan.

Uno de los sitios obligados a visitar es la Catedral de San Vito, que en esta época se ilumina con cientos de velas y ofrece conciertos navideños de alto nivel. Así también el Teatro Nacional, que constantemente ofrece funciones del ballet clásico “El Cascanueces”.

La noche de Año Nuevo es especial, fiestas en todos los grandes hoteles, demostraciones de fuegos artificiales, y  mucha gente en las plazas que también se adornan como opción para el compartir.

Praga, con toda su historia, es una de las opciones más bellas de Europa, y la visita se puede combinar con la de Budapest y Viena, por lo que se recomienda dedicarle al viaje unos 10-15 días, sobre todo porque con tiempo, se puede aprovechar y realizar excursiones al campo que rodea estas bellas ciudades. Para ello también es buena idea alquilar un vehículo y hacer el recorrido conduciendo, para no perder ningún detalle y conocer mucho más.

 

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