Turismo en Budapest, mis experiencias

El viaje a Budapest ha sido uno de los que mejor hemos organizado y en el que mas hemos disfrutado. Os invitamos a descubrir (para los que aún no lo hayan hecho) la capital de Hungría.
Existen varias formas de llegar a Budapest desde Varsovia:
– Tren: Salen aproximadamente 4 trenes al día desde Warszawa Centralna hasta la estación  Budapest-Keleti (al este de la ciudad) y la duración de trayecto ronda entre 10 y 12 horas, normalmente haciendo transbordo. Para no perder tiempo, quizás el más interesante es el tren nocturno con camas, que sale a las 21.00 y llega a las 8.30 aproximadamente.
-Autobús: Por desgracia, el Polskibus no tiene Budapest como destino, pero podemos viajar con otras compañías como Ecolines, Interbus o Sindbad. Para comparar horarios y precios (tanto para este destino como para otros) os dejamos esta página.
-Avión: Las opciones más baratas son Varsovia-Budapest con Wizzair o viajar hasta Cracovia y desde allí viajar con Ryanair.
Esta vez, y aunque muchos ya sabéis de nuestra predilección por autobuses y trenes a la hora de viajar (mas que nada por el precio), nos decantamos por el transporte aéreo, sobre todo por una cuestión de tiempo. Viajamos a  Cracovia un jueves para desde allí coger un vuelo a las 22.30. En menos de una hora estábamos ya en la capital húngara. Para la vuelta el domingo elegimos Wizzair, llegando directamente a Varsovia.
¡Ojo! Es muy importante que tengáis en cuenta, sobre todo a la hora de coger un vuelo desde allí, que en el Aeropuerto Ferenc-Liszt la Terminal 1 y la Terminal 2 están bastante separadas, aproximadamente a unos 10 minutos en autobús, por lo que debéis aseguraros bien desde cuál de ellas sale vuestro avión.
Para llegar hasta nuestro hostal cogimos un taxi. Están en la misma puerta,  tienen precios cerrados y, teniendo en cuenta que el aeropuerto está bastante alejado, es claramente la forma más cómoda, sobre todo si llegáis a la hora que llego nuestro vuelo (23:30 aproximadamente).  El precio cambia dependiendo de la zona; en nuestro caso fueron 21 euros. Podéis ver las tarifas aquí.
Si vais con tiempo, también podéis utilizar el transporte público. Hay que coger el autobús 200E que parte de la Terminal 2, pasa por la Terminal 1 y llega a la estación de metro Kőbánya-Kispest. Ésta es la línea azul de metro. En Budapest hay 3 líneas de metro diferentes: línea M3 (línea azul), línea M2 (roja) y línea M1 (amarilla). Las tres líneas conectan en la estación llamada  Deák Ferenc tér. Por tanto desde aquí, utilizando metro o bus, podéis llegar a cualquier punto de la ciudad.
En cuanto al billete, podéis comprarlo en la terminal del aeropuerto, en los diferentes puntos de venta, o incluso en el propio autobús. Hay un billete especial (transfer ticket) que sirve para este autobús del aeropuerto y el posterior viaje en metro (sólo un viaje en metro, es decir, que si tienes que coger otra línea hay que comprar un nuevo ticket). Éste cuesta 490HUF (1,65€ aprox.) El precio del ticket sencillo es de 320HUF (1,07€). Para más información, esta es la página de transporte público de Budapest.
Es muy importante que no os la juguéis con lo de los tickets, hay muchísimos revisores, sobre todo en el metro y te los encuentras incluso a la salida, para que nadie se escape.
Nos hospedamos en “Radica Apartments”, bien situado, en un edificio muy bonito y tranquilo, aunque un poco falto de limpieza.

El primer día por la mañana, nos dirigimos hacia la Plaza Vörösmarty. Es una pequeña plaza llena de cafeterías y restaurantes, además de numerosos puestos ambulantes de recuerdos, comida típica y artesanía (supongo que estos puestos estarán en ciertas épocas del año). En el centro se encuentra la estatua de Mihály Vörösmarty, un escritor húngaro de principios del siglo XIX muy conocido por sus letras patrióticas. Este monumento data de 1908, y está sobre un pedestal, rodeada de otras figuras que representan distintas clases de la sociedad: campesinos, estudiantes, etc.
Otros atractivos de la plaza son el Café Gerbeaud, antigua pastelería fundada en 1858, propiedad de una familia suiza, que puede albergar en su interior hasta 300 clientes a la vez; o el Vigado o sala de conciertos, construido entre 1859-1864 y que es un excelente ejemplo de la arquitectura romántica húngara.
Desde esta plaza parte (o termina) la calle Váci, peatonal y comercial, con edificios de los siglos XIX y XX. El edificio nº 13 es el más antiguo de la calle, construido en 1805.
Después visitamos la Basílica de San Esteban. Ésta es una construcción impresionante y, junto al Parlamento, el edificio más alto de Budapest. Su edificación comenzó en 1850, pero no se concluyó hasta 54 años después, en 1905; su construcción fue bastante accidentada ya que en 1868 la gran cúpula tuvo que ser demolida. Debido a su tamaño, tiene una cimentación de 3 niveles, casi tan grande como la propia Iglesia.

El edificio es de estilo neoclásico y su gran fachada está flanqueada a los lados por dos altas torres gemelas, encontrándose en la torre derecha la campana más grande y pesada de toda Hungría. La Basílica está dedicada al rey San Esteban o István (975-1038), primer rey de Hungría y el que convirtió el reino al catolicismo. En la capilla que hay detrás del santuario de la Iglesia se encuentra la reliquia sagrada más importante de la cristiandad húngara: la mano derecha momificada del rey San Esteban. Ésta puede visitarse gratuitamente.

También se puede subir a la cúpula en ascensor o mediante 364 escalones, para obtener unas impresionantes panorámicas de la ciudad por unos 400 forint (1,32 €).
Como opinión personal, aunque la edificación en sí es una maravilla tanto en su interior como en su fachada, su encanto se difumina por la gran cantidad de turistas charlando, gritando, grabando o echando fotos a diestro y siniestro (entre los que nos incluimos).
En Budapest hay numerosas sinagogas; algunas han dejado  de ser un centro de culto para dedicar el edificio a otros menesteres. En todo caso, la más importante de todas y que aún conserva su función es La Gran Sinagoga de Budapest. Ésta  es la sinagoga más grande de Europa y la segunda más grande del mundo. De estilo bizantino-mozárabe, fue construida entre 1854 y 1859. Está situada en el antiguo barrio judío. Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis hicieron de  sus alrededores un gueto que más tarde se convirtió en Campo de Concentración. En su interior alberga el Museo de Historia Judía .

Su horario es de 10.00 -15.00 de lunes y a viernes, y de 10.00-13.00 los domingos. Nosotros desgraciadamente  no pudimos visitarla, pues era día festivo para la comunidad judía.
A las 15.00 comenzamos el tour guiado en español en la Ópera de Budapest u Ópera Estatal de Hungría. El precio de esta visita es de unos 2800fl. (unos 9€) o 1400fl para estudiantes. También hay tour a las 16.00.
La Ópera de Budapest es un edificio de estilo neo-renacentista situado en la importante Avenida Andrássy. Fue diseñado por el arquitecto húngaro Miklós Ybl y financiado por el emperador autro-húngaro Francisco José I y la ciudad de Budapest. La ayuda por parte del emperador sólo tenía una condición: que la Ópera húngara no fuera más grande que la de Viena (capital del Imperio Austro-Húngaro). Su construcción duró unos 9 años, inaugurándose finalmente en el año 1884. Ésta, además de tardía, fue muy costosa, pues el auditorio estaba decorado con más de 7 kilos de oro.

Su fachada exterior está decorada con estatuas de los compositores más importantes del mundo como Mozart, Verdi o Beethoven. El interior es realmente impresionante, con grandes escaleras, columnas, enormes lámparas y obras de artistas húngaros como decoración. Tiene una capacidad para casi 1300 personas. Para más información y consultar la programación, podéis entrar aquí.
Tras hacer todo este recorrido en la parte de Pest, pasamos a la parte de Buda. Allí nos dirigimos  en primer lugar al Monte Gellért. Mide unos 235 metros de altura y desde 1987, esta colina y sus alrededores forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.  El monte toma su nombre del Obispo Gellért, quien tuvo un importante papel en la difusión del cristianismo en Hungría en el siglo IX. Se dice que en el año 1046 fue arrojado por los paganos al río Danubio desde esta colina, metido en un barril o baúl. Por ello, en la ladera que da al río encontramos una gran estatua del citado Obispo.

A un lado de la colina se encuentra el Hotel Gellért, un gran edificio construido al estilo Art Nouveau que se inauguró en 1918. El hotel conecta con el Balneario Gellért, que utiliza las aguas termales que manan del  monte.
Justo enfrente del hotel, incrustada en la ladera de la colina, está la Iglesia Rupestre de Budapest. Es una pequeña cueva con una gran cruz encima. La cueva es dirigida, desde sus comienzos, por la Orden de los Monjes Paulinos. Aunque con sus paredes cubiertas de hormigón, la iglesia no ha perdido su encanto y mantiene una gran sencillez, sin ostentosos y dorados adornos. En 1951 la orden fue acusada de traición y el gobierno comunista prohibió el culto en la iglesia y tapió su entrada, permaneciendo cerrada hasta 1989. En su interior se encuentra una copia de la Virgen Negra de Czestochowa (Polonia) y una pintura de San Kolbe, monje polaco que dio su vida por la de otros prisioneros en el Campo de Concentración de Auschwitz. La entrada al templo es gratuita y está abierta todos los días de 9.00 a 20.00.

En la cima del Monte Gellért se encuentran una estatua a la libertad y la Ciudadela. El único acceso es andando por diferentes senderos que hay en el monte. La estatua, que data de 1947, conmemora y agradece al ejército soviético la liberación del país oprimido por las fuerzas nazis. La Ciudadela fue construida aproximadamente en 1851 por los Hasburgo, después de la Revolución de los húngaros de 1848-49, para demostrar su control sobre el pueblo rebelde. Además de las increíbles vistas de la ciudad que se obtienen desde su mirador, la visita a la fortaleza de la Ciudadela es interesante porque en su interior encontramos un bunker de la II Guerra Mundial, de tres niveles, construido por el ejército nazi.

Cerca del Monte Gellért y también a las orillas del Danubio se encuentra la Colina de Buda. Sobre ésta encontramos algunas de las construcciones más importantes de la ciudad.
A 48 metros de altura sobre el río se encuentra el Castillo de Buda o Palacio Real. Nosotros subimos con el autobús nº16 desde la calle Várfok, pero se puede acceder andando o con el Funicular “Budavári Sikló” (870fl. por trayecto; descuento ida y vuelta; horario 7.30-22.00h).
Los cimientos del castillo se construyeron aproximadamente en el siglo XIII por el rey Béla IV y vivió su apogeo durante el reino del rey Matías (1458-90). El Palacio Real ha sido testigo de numerosas batallas: el asedio turco (1541) e invasión (1686),  Guerra de la Independencia (1848-49) y la II Guerra Mundial. Durante este último conflicto, el castillo fue tomado por las fuerzas armadas alemanas como centro de operaciones y la edificación fue bombardeada por el ejército ruso. Como resultado, el Castillo de Buda ha sufrido numerosas reconstrucciones, que hacen que actualmente encontremos en la edificación muy diversos estilos arquitectónicos de los siglos XVIII, XIX y XX. Una de las partes más destacadas es la hermosa cúpula de estilo neobarroco.
Hoy en día, aún se llevan a cabo excavaciones para rescatar restos de edificios construidos en ese mismo lugar en la Edad Media.
Aunque nosotros no pudimos visitarlos por falta de tiempo, debéis saber que el castillo alberga tres museos y la Biblioteca Nacional Széchenyi:
– Museo Histórico de Budapest. Situado en la parte sur del castillo. Podremos conocer la historia de la ciudad, a través de hallazgos arqueológicos y pinturas, además de admirar las salas del palacio y las obras de arte. También hay exhibiciones que nos muestran cómo era la vida cotidiana de los habitantes en diferentes épocas.
Su horario es de martes a domingo, de 10.00-16.00 (de noviembre a febrero); de martes a domingo, de 10.00-18.00 (de marzo a octubre). El precio es de 1500 forint (unos 5€) o 750 forint para estudiantes. Para mas información,www.btm.hu.
– Museo Ludwig. En la parte norte, debe su existencia a las donaciones de Peter Ludwig e incluye obras de Picasso, Warhol y Lichenstein. Está abierto de martes a domingo de 10.00-20.00. www.c3.hu/~ludwig
– Galería Nacional Húngara. Se encuentra en el corazón del palacio y fue fundada en 1957. Es uno de los museos más grandes del país. La colección, que abarca desde el siglo X hasta la actualidad, contiene más de 6000 pinturas, 2100 estatuas, 3100 monedas, 11000 dibujos y 5000 estampas. Podemos visitarla de  martes a domingo de 10.00-18.00 y el precio es de aproximadamente 1200 forint (4€). Más información en www.mng.hu
– Biblioteca Nacional de Hungría. (www.oszk.hu )
Horario: Cerrado los lunes, de martes a viernes de 09.00-21.00, sábado de 10.00-20.00; cerrado en agosto.
Entrada gratuita.
El Castillo de Buda fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.
En los alrededores del Castillo encontraréis numerosas callejuelas con arquitectura medieval y barroca, así como hermosos edificios del siglo XIX. En una de esas calles con encanto, exactamente en la calle Uri (Uri utca), se encuentra la entrada al Laberinto de Buda. Se trata de un conjunto de cuevas naturales, túneles y manantiales, que fueron creados por la acción y erosión del agua del manantial sobre la roca calcárea de la colina. El laberinto recorre unos 1200 metros del interior de la colina de Buda desde hace millones de años, cuando ya el hombre prehistórico se refugiaba entre sus paredes. A lo largo de los años ha sido cámara de tortura, cárcel, bodega de vino, “caja fuerte” en la Edad Media, búnker, hospital militar y refugio secreto ya en el siglo XX. El precio de la entrada son unos 2000 forint/1500 forint. Y para los que no tengáis miedo a la oscuridad, a partir de las 18.00 el recorrido se hace con la iluminación de una pequeña lámpara de aceite que te dan al entrar ( y no es que ilumine demasiado…).
Continuamos con nuestro recorrido por la Colina de Buda y llegamos a  la Plaza de la Santísima Trinidad, en la que se alza la hermosa Iglesia de Matías. Oficialmente se llama Iglesia de Nuestra Señora, pero es conocida por Iglesia de Matías por el rey húngaro Matías Corvino, quién en 1470 restauró y reformó la iglesia. La edificación data del siglo XIII durante el reinado del Rey Béla IV.

Además de la modificación ya citada del rey Matías, la Iglesia ha sufrido numerosos cambios a lo largo de su historia. Con la invasión turca en 1541, fue convertida en mezquita y sus paredes se pintaron con fragmentos del Corán. En 1686 sufrió el asedio de Buda. Y ya en el siglo XX, las fuerzas alemanas utilizaron el edificio como cocina, mientras que los rusos lo usaron como establo.
Lo que más llama la atención de la Iglesia son sus azulejos multicolores del techo. Su forma y estilo neo-gótico actual se debe a Frigyes Schulek, quien se encargó de su reconstrucción a finales del siglo XIX. El arquitecto dejó al descubierto restos de pinturas medievales en la pared, bóvedas y estatuas. Detrás del altar se encuentra la entrada al Museo de la Iglesia, desde donde se accede a las criptas subterráneas, a la capilla y a las joyas, como una réplica de la corona húngara. El interior está decorado con obras de dos importantes artistas húngaros del siglo XIX: Károly Lotz y Bertalan Székely.
El precio de la entrada es de 750 forint/500 forint (2,5€/1,5€) y el horario de visita es de 9.00-17.00 de lunes a viernes, 9.00-13.00 los sábados y de 13.00-17.00 los domingos. Más información en www.matyas-templom.hu
Justo detrás de la Iglesia de Matías se encuentra el famoso Bastión de los Pescadores; es una terraza de estilo neogótico y neorrománico que fue diseñada, al igual que la iglesia, por Frigyes Schulek a finales del siglo XIX. Además la terraza conecta con un sistema de escaleras, ideado por el mismo arquitecto, que antiguamente accedían desde el Danubio hasta la colina. La construcción cuenta con 7 torres que representan las 7 tribus magiares que llegaron a Hungría en el año 896. Su particular nombre proviene de que su emplazamiento era el lugar donde en la Edad Media se encontraba el mercado de pescado. Por tanto, los pescadores eran los encargados de la defensa de esa parte de la fortificación de la colina. Su construcción en el siglo XIX ya no tenía nada que ver con la función defensiva, pero en conmemoración, el mirador tomó su nombre actual.

Al bajar de la colina (esta vez andando) nos dirigimos por la orilla del río al imponente Puente de las Cadenas, el más antiguo de los 8 puentes que unen Buda con Pest. Durante más de 600 años, Buda y Pest funcionaron como dos ciudades totalmente independientes; la gente cruzaba el río en barco y en invierno se podía andar sobre el agua congelada. Pero las dificultades eran grandes y en 1839 comenzó la construcción del puente, promovida por el conde István Széchenyi. Fue un proyecto del inglés Tierney William Clark, y las obras fueron supervisadas por su hermano, Adam Clark. Finalmente el puente fue inaugurado en 1849; destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue re-inaugurado en 1949, con motivo del centenario de su construcción.

La vista del Puente de las Cadenas sobre el Danubio y el gran Parlamento a sus orillas por la noche es una de las imágenes más impresionantes de la ciudad.

Y precisamente a la mañana siguiente decidimos visitar el Parlamento de Budapest. La visita es gratis para todos ciudadanos de la Unión Europea ( no olvidéis llevar identificación, claro), pero hay que levantarse bien temprano para conseguir entrada y para no aguantar exageradas colas. La visita guiada en español fue alrededor de las 10 de la mañana.  El imponente edificio neogótico fue construido entre 1885 y 1904 por el arquitecto Imre Steindl. Contiene 691 habitaciones y tiene unas dimensiones de 268 metros de longitud y una cúpula de 96 metros de altura.

Personalmente, pienso que la visita es un poco efímera; pudimos ver la escalera principal, con una gran alfombra roja y un busto del diseñador del edificio. Después pasamos a la sala de la cúpula, donde se exponen las joyas reales de la corona  y estatuas de los Reyes de Hungría. Terminamos en la Antigua Cámara Alta, que actualmente sólo tiene uso turístico. La ornamentación del interior del edificio se compone principalmente de mármol y oro (“pan de oro”).
A mediodía decidimos ir a comer al famoso Mercado Central de Budapest.  El edificio fue obra del arquitecto Samu Pecz  y data de 1897. En la Segunda Guerra Mundial, la estructura del mercado quedó gravemente dañada y finalmente, en 1991, el edificio fue declarado en ruinas, cerrándose al público. Posteriormente fue restaurado y hoy forma parte del patrimonio artístico de Budapest. En la planta baja encontramos numerosos puestos de verduras, frutas, carnes, etc. mientras que en la segunda planta podemos comprar souvenirs, artesanía húngara y probar la comida típica en los numerosos puestos que encontramos, aunque al ser sábado, fue un poco incómodo por la cantidad de gente que había. Realmente merece la pena comer aquí uno de los días de la visita. Nosotros probamos los “lángos”, una especie de torta de harina (el sabor de la masa es igual que el de los “churros”) con condimentos dulces o salados.

Nos encaminamos después a la línea 1 del metro de Budapest y esto no fue casual. Te lleve a tu destino o no, hay que visitar esta línea. Fue construida en 1896 y aún funciona. Está declarada Patrimonio de la Humanidad y es el primer metro que se construyó en Europa continental (el primero en Europa fue el metro de Londres). Al entrar nos damos cuenta de que todo es más pequeño que el resto de los metros de la ciudad: solamente mide 6 m de ancho y 2.75 m de alto.
En esta línea llegamos a la Plaza de los Héroes, al final de la Avenida Andrassy. A ambos lados de la plaza encontramos dos edificios muy parecidos; son el Museo de Bellas Artes y el Palacio de Exposiciones. En la plaza se sitúa el llamado Monumento Milenario:   una gran columna de 36 metros de altura con la estatua del arcángel Gabriel y sus grandes alas extendidas. En el pedestal están las estatuas ecuestres de los 7 jefes de las tribus fundadoras de Hungría. Detrás de ésta hay 2 grandes columnatas con estatuas de personajes importantes de la nación.

Atravesando este monumento, llegamos a uno de los parques más bonitos de Budapest, el “Parque de la Ciudad” o “Parque Városliget”. Podemos ver aquí varios lagos, un zoológico, un pequeño parque de atracciones y el Castillo Vajdahunyad, que se construyo para la Exposición Universal de 1896 en madera y posteriormente se decidió reconstruir en piedra.

También en el parque encontramos el Balneario Széchenyi, donde decidimos relajarnos la mayor parte de la tarde. Ubicado en un hermoso palacete, es uno de los baños termales más grandes de Europa y cuenta con varias piscinas al aire libre. Al llegar te dan una pulsera con la llave de la taquilla y toallas; puedes estar tanto en las piscinas de fuera como en las numerosas pequeñas piscinas interiores, cada una con aguas diferentes. Suele haber muchísima gente (por lo menos los sábados) y por eso quizás la visita no se hace tan agradable como quisiéramos. El precio depende del día y de la hora que elijáis. Aquí tenéis toda la información: http://www.szechenyibath.com

La mañana del domingo, antes de regresar a Varsovia, la pasamos en “Isla Margarita”. Está situada en medio del río Danubio, muy cerca del puente de las cadenas, y esel lugar perfecto para pasear, correr, montar en bicicleta o alquilar una especie de coche a pedales que en Budapest se llama: Bringóhintó. Su vegetación es muy abundante y hay mucho césped para descansar; realmente apetece estar todo el día en esta isla tan curiosa.

Volvimos a casa con la sensación de haber pasado uno de los fines de semana más aprovechados de experiencia por Europa, aunque eso sí, bastante cansados. No es imposible ver lo principal de Budapest en un fin de semana…pero desde Varsovialízate os aconsejamos pasar más días, para disfrutar e impregnarse de la magia de esta ciudad.

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