Visitar el Palacio de Wilanów en Varsovia

El Palacio de Wilanów data de finales del siglo XII, cuando el rey Juan III Sobieski adquirió los terrenos para edificarlo y convertirlo en su residencia real de verano. Hasta la Segunda Guerra Mundial fue residencia de familias aristocráticas. Su ubicación a las afueras de la ciudad hizo que esta gran joya sobreviviera intacta a los embastes de las guerras.

Una mañana de domingo decidimos ir a visitar este monumento al sur de la ciudad. Justo antes de entrar a los jardines y la zona del palacio, hay una pequeña caseta donde se venden los tickets, tanto para pasear por sus jardines de estilo francés como para recorrer el edificio en sí. La entrada al palacio cuesta 20 PLN (entrada gratuita los domingos) y la de los jardines 5 PLN , aunque también hay una zona de césped y árboles frente a la fachada del monumento para la que no se necesita ticket de entrada.

Por nuestra parte, ese día tan sólo tuvimos tiempo de visitar el palacio y, aunque gratis, también hay que recoger el ticket de entrada para la visita. Una vez dentro hay un servicio de audioguías por 10 PLN y un guardarropa gratuíto donde dejar los abrigos.
Llamado el Versalles Polaco, en su interior se pueden admirar inmensos salones decorados al estilo barroco, que albergan tanto obras de arte como mobiliario de época. Casi todas las salas cuentan con unos folletos explicativos en diversos idiomas, por lo que nos enteramos con facilidad de las funciones e historia de cada estancia. El recorrido no es demasiado largo y se hace ameno, aunque la parte más entretenida se encuentra al final del camino, con la exposición de mobiliario que nos traslada a los grandes salones de recepciones y a la vida en palacio.

Un dato curioso y que merece la pena mencionar es que, en 1905, Stanislaw Potocki (por aquel entonces el propietario de Wilanów) hizo accesible al público su colección de obras de arte, surgiendo de esta manera uno de los primeros museos de Polonia.
Pero a decir verdad, la parte más hermosa de Wilanów no la encontramos dentro del edificio, sino fuera, siendo la fachada lo más espectacular y hermoso del complejo palaciego.
Merece la pena visitar este palacio, y nosotros volveremos a recorrer aquellos jardines que no pudimos ver.

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