Visitar el Valle de Colca en Perú

Naturaleza única, vestigios de historia milenaria y postales de ensueño. El valle del Colca es uno de los parajes más bellos de Perú, y uno de los destinos más deseados de los turistas de todo el mundo.

En el centro del departamento de Arequipa, a unos doscientos kilómetros al norte de su capital homónima y ocupando prácticamente toda la provincia de Caylloma, se encuentra una de las paradas obligadas cuando se visitan las tierras peruanas: el valle del Colca.

Cañón del Colca

Una vez allí, el viajero se encontrará con una vasta superficie atravesada por el río Colca y delineada por una gran variedad de formaciones montañosas, bosques rocosos y volcanes (uno de ellos, el Sabancaya, aún en activo), pero sobre todo por la presencia del gran cañón del Colca generado debido a la actividad tectónica de hace 150 millones de años. Tales características naturales se suman a la variable climatología, para provocar la aparición de infinidad de lagos, cascadas y lagunas, así como de géiseres y aguas termales, que a su vez posibilitan una gran variedad de flora y fauna difícil de ver en otros lugares. En concreto, el cañón es conocido por ser uno de los más profundos del mundo (más incluso que el del Colorado), y sin lugar a dudas, su mayor atractivo es el mirador de la Cruz del Cóndor desde el que se ve, a una altura de 1.200 metros, el río Colca fluyendo por debajo. Al otro lado del cañón, cumbres montañosas altísimas y heladas.

Mirador del Cóndor

Pero no sólo de naturaleza vive el valle, y es que la milenaria historia de la humanidad ha dejado muestras de su paso por toda la zona. Destacan pinturas rupestres y grabados en bajorrelieve que retratan a cazadores y recolectores de los años 6000 y 5000 a.C. (principalmente en la cueva de Mollepunco, en Callalli), así como las primeras pistas de sedentarismo, cuyo tratamiento agrícola supone el primer alterador significativo del paisaje; restos de edificaciones del imperio Wari (entre los años 600 y 900 d. C.), de cuyo paso dan buena muestra diversos yacimientos, así como la Trinchera, nombre por el que es conocida la muralla de Cabanaconde; y por supuesto, no cuesta apreciar la presencia del imperio Inca y el paso de los españoles. Todo ello repartido por los pueblos que se alzan a ambos lados del cañón y distribuidos por el valle, que infunden color y vida a la región, y en que se descubren además numerosas iglesias de los estilos más diversos.Cómo llegarPara llegar al destino, saliendo desde la propia Arequipa, se debe tomar la 1SE, carretera que se alcanza tanto desde la Panamericana Sur como desde la 34A (calcúlense unas dos horas y media largas para la primera opción, y una hora más para la segunda). Se puede realizar el viaje en coche, contratar un tour desde Arequipa, o en bus urbano.

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